07/Feb/2014
Miles de personas despidieron entre lágrimas a las víctimas
Miles de personas despidieron entre lágrimas a las víctimas

Los cuerpos de los bomberos que ayer murieron víctimas del feroz incendio que devastó un galpón de Barracas ya descansan en el cementerio de la Chacarita. Hasta allí llegaron acompañados por el caluroso aplauso y el llanto desconsolado de quienes compartieron sus vidas y también de vecinos que quisieron sumarse al homenaje a quienes vivieron al servicio del prójimo.

Mario Poli, el arzobispo de la ciudad de Buenos Aires, fue el encargado de bendecir los féretros envueltos cada uno con una bandera argentina. «Es difícil rezar en este momento, encontramos un consuelo y siempre nos encontramos en la esperanza».

Visiblemente emocionado, Poli continuó: «El Dios que les dio la vida y el aliento también les dio la vocación para entregar la vida así. Tenemos dolor por la partida pero también la esperanza de encontrarnos definitivamente en el cielo. Cada vez que rezamos el Padre Nuestro decimos ‘vengase tu Reino’ y el Reino viene también de esta manera: con el servicio público y esta forma de entregar la vida, que es una exquisita forma de amar al prójimo».

Miradas perdidas sin consuelo y lágrimas incesantes fueron testigos de la emoción de cada uno de los uniformados que se mordían los labios y apenas se mantenían en pie ante el dolor de despedir a sus camaradas, compañeros y amigos.

El cortejo fúnebre fue encabezado por el camión rojo de bomberos colmado de coronas. Los voluntarios llegaron a su último responso en el mismo camión al que cientos de veces subieron para ir a socorrer a desconocidos. Ese mismo al que ayer subieron por última vez antes de las 7:30, hora en que les llegó el aviso del incendio.

Su paso fue acompañado por una constante lluvia de flores y aplausos espontáneos de quienes se acercaron a acompañar la marcha de los voluntarios. Sonaban las sirenas, que esta vez parecían un llanto.

Fuente: www.infobae.com

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